Sólo hay un trazo de luz en el juego de máscaras. La ruta de la desidia marcada por el mágico resplandor. El escape lejos del circo de castigos y razones inconclusas. Sólo cuando la mente se rinde y en los sueños surge tu inquietud y perdición no queda orgullo ni vacío que llenar.
En los tiempos de dolor no hay espinas sin sudor.
Comenzando a reunir los restos guardados en las cajas del "nunca jamás". Deseando desaparecer sin dejar rastro y mudarse al lugar imaginado en un cartel. Nowhere fast.
Pero, sólo a veces, al cerrar la puerta para emprender el viaje, y sólo prestando atención, sientes una brisa siseando por las rendijas. Humo delicado y frágil, sonriendo, susurrando. Soy yo, lo que fui, soy y seré.
Y sólo ahí, a oscuras, comprendes que, sólo a veces, no es necesario escapar, ya que no es posible huir de uno mismo.
Que el paradisíaco mundo que ansiamos lo tenemos en nuestras manos. Que en cada pequeña cosa seguramente hay algo que nos ilusiona. Sin pretensiones ni grandezas. Que en ciertas personas siempre encontramos todo o algo que nos conmueve profundamente y nos hace felices. Algo sin lo que no se puede vivir. Que puede que provoquemos eso mismo en alguien también. ¿Hay algo más vital?
Nuestro interior proyectado hacia el exterior. Una persona visible. Solamente, tú.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 Big Bangs:
Publicar un comentario en la entrada
Gracias por tu comentario!