miércoles 15 de abril de 2009

Rincones, escudos y refugios


Soy una persona... mmm... ¿cómo se dirá? ¿de rincones? ¿arrinconada? (eso sólo a veces), no sé, bueno el nombre la verdad es que da igual, el caso es: ¿qué tienen los rincones? ¿por qué nos gustan tanto los refugios? ¿por qué nos sentimos mejor si vemos que hay un "escudo" protector que nos cubre las espaldas?

Personalmente, si voy a un bar, me gusta el sitio más recogidito de la barra, el menos expuesto, donde menos se me vea, ese que funde con la pared (tan insegura soy?? xD). O, por ejemplo, en los restaurantes, si puedo, escojo el lugar de espaldas a la pared. ¿En el metro?, igual, si hay un sitio solitario en alguno de los extremos del vagón, ya me voy relamiendo cual felina.

¿Quizá sea pasajero y dependa de nuestros estados de ánimo encontrarnos más a gusto en ciertos sitios que otros? En mi caso, no creo, he sido así siempre. Entonces, ¿será por el carácter? ¿Los rinconcitos los solemos buscar personas tímidas, inseguras y con poca autoestima en genera, pero aún así alegres? Demasiadas preguntas, aparte de que la necesidad de "cobijo" "hogar" "refugio", como quiera llamarse, es básica en todo animal, supongo que además se trata de puro y sencillo placer.

Mi gato por las noches se acurruca en los huecos que dejo libres en la cama, buscando ese refugio, un poco de calor, un poco de vida al fin y al cabo en la que cobijarse... "He estado taan a gustito aquí esta noche...!" Eso parecía decirme cuando se ha despertado esta mañana estirando sus garras suaves hacia mi cara y maullando un "¡buenos días!"

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