Sentir cualquier tipo de seguridad tiene un valor incalculable, ya sea para bien o para mal. Pocas veces pasa, siempre andamos a tientas y sin muestras de probables actuaciones ajenas que nos hagan sentirnos un poco más amarrados a nosotros mismos y a nuestras convicciones.
Está claro que el entorno nos marca pero también necesitamos de él para avanzar, para encontrar complicidades, amistades, guardaespaldas emocionales e incluso rivales y enemigos. Para sentirnos a gusto en el mundo, en pocas palabras.
¿Cómo saberlo? Una de las cosas que más me inquietan en esta vida es la incertidumbre, qué pena no poder saber qué significamos para los demás, para aunar nuestros esfuerzos en la dirección correcta y no malgastarlos en el camino, para poder deshechar el resto. ¿Odiada? ¿amada? ¿un estorbo? ¿un bonito adorno más bien superficial? ¿un apoyo? ¿apoyada? ¿admirada? ¿utilizada? ¿anhelada? ¿o simplemente ignorada?
Claro está que nunca nada es blanco o negro, por eso casi todos somos grises la mayor parte del tiempo de nuestra vida, eso explicaría muchas cosas.
Grises, sí, porque se puede ser amada de vez en cuando, por muy pocas personas y normalmente por poco tiempo, lo mismo se aplica al hecho de ser odiada; ser un estorbo únicamente en ciertas ocasiones; ser apoyada, conocida y comprendida por personas muy cercanas (aprovecho para agradecer a quien corresponda); admirada sólo por ciertos detalles, utilizada sin darnos cuenta, anhelada sin saberlo o ignorada aunque parezca lo contrario.
A lo absoluto suelo mirarlo con desconfianza. Pero quizá, y paradójicamente, la causa de uno de mis muchos problemas conmigo misma y el resto del mundo pueda ser que no me guste mantenerme en el gris y pretenda acercarme casi siempre lo más posible al blanco o al negro, a lo absoluto, siempre según corresponda.
De este razonamiento deduzco entonces que tiendo a lo absoluto, a aquello de lo que desconfío, por tanto puede que la base esté en que me miro a mí misma con desconfianza. Que malo es eso de dudar de uno mismo. Esto, combinado con mi personal resto de cosas, también explicaría mucho, de hecho prácticamente casi toda mi vida.
Bah, no pienso hacerme mucho más caso del necesario, porque tengo serias sospechas de que en realidad son mis hormonas las que se han puesto a teclear, pero aunque así sea, siguen estando dentro de mí, y sus razones tendrán para tratarme así.

1 Big Bangs:
Siempre nos han enseñado que no hay que ser radicales. Cuantas veces hemos escuchado eso de "No todo es blanco o Negro, hay una gran cantidad de grises en medio"? Eso no siempre es correcto, por dos motivos.
Por un lado, entre el Blanco y el negro no estan solo los grises, existen todas las tonalidades de colores del espectro XD
Por otro lado tendemos a ser absolutos, a no dudar. Es nuestra naturaleza animal. Los animales son absolutos, ya que sus instintos les marcan, por tanto no hay duda, lo que es blanco es blanco, lo negro es negro y lo violeta es violeta. Pero nosotros somos animales atrofiados, sin esos instintos (al menos tan marcados) y vivimos con la duda que siembra es ser racionales. Eso, sumado a todo tipo de condicionamientos que nos distorsionan hace que a veces necesitemos convertir lo gris en blanco o lo rojo en negro, necesitamos polarizarnos. Siempre autoengañandonos para luego darnos cuenta de que el gris tambien es un absoluto.
No culpes a tus hormonas, al fin y al cabo eso te hace mas animal, pensar es de humanos, sentir y actuar, al fin y al cabo, vivir, es de seres vivos.
Publicar un comentario en la entrada
Gracias por tu comentario!