Double, double toil and trouble.
Fire burn and caldron bubble.
Porque la vida es magia.
Esta podría ser la respuesta a tantas y tantas preguntas…
Desde que somos concebidos comienza el espectáculo, en ese hecho tan maravilloso de crear vida, como por arte de… sí, de magia, de todos los colores. A través de la alquimia de la vida esos poderes nos son transferidos.
Se nos otorga la capacidad de sentir millones de estados diferentes y en una gama de niveles inimaginables.
También se nos insta al desarrollo, como seres propios, y tanto con el mundo como internamente con nosotros mismos, qué placer el desarrollo!
Intuimos como por arte de… sí, magia, que tenemos que buscar nuestro propio destino. Atravesándolo con fuerza con muchos más trucos, la magia de pensar, de asombrarnos, de temer, de enfurecer, de llorar y de saber curarnos por fuera, por dentro y a los demás.
Porque la vida es magia.
Qué emocionante sería que los sortilegios escondidos tras ciertos momentos fueran acompañados de grandes efectos, como si de trucos se tratasen. Y que no se olvidasen jamás.
Unas luces radiantes, por ejemplo, tras sentirnos suspendidos al observar un cuerpo y alma a los que nos sentimos conectados, iluminados únicamente por una tenue luz lunar que atraviesa los cristales en una noche fría.
Sin obviar, claro está, una música, esa música que le ponemos cada uno a la vida, y que permita a esos momentos alargarse en el tiempo.
Pero, ¿qué digo? Aquí no existe el tiempo ¿hace dos días? ¿hace un mes? ¿hace 10 minutos? ¿hace años?, ¿qué es eso?. No importa el tiempo, nosotros los magos, podemos con todo, y la memoria está ahí no sólo para hacernos daño como solemos usarla, sino para hacernos sonreir también.
Confeti! Mucho confeti!
Después de una complicidad, de una carcajada, una intensa mirada, de sentimientos hacia otros, aunque ya no estén aquí, recuerdos compartidos, recuerdos propios y preciosos, una sonrisa a dos, a tres, a tres mil!
Después de cualquier sentimiento de felicidad, por microscópica que fuese, sea o vaya a ser. De esas felicidades que nos ayudan a levantarnos, siempre.
Las conexiones que crean la magia son atemporales y las de cada uno estarán en el aire hasta que desaparezcamos.
Confeti! Mucho confeti!
Flores!
Velos!
Más y más colores! Todos los colores!
Que suenen todos los instrumentos!
Pónganse sus chisteras y pasen!
Pasen y vean lo que ha sucedido, lo que está sucediendo o sucederá!
Truenos! Centellas!
Relámpagos! Luces!
Sombras!
Qué maravilla.
¿Y esta explosión? Mi tónica habitual suele ser más bien un poco más taciturna…
Sin embargo, ahora, aquí, con manos y nariz fríos como el hielo, mirada turbia, y la única compañía de lo que llevo dentro y mi felino seguidor, la magia me ha alcanzado de golpe.
Y no sé muy bien por qué, pero hoy me siento un poco bruja, y sólo se me ocurre una respuesta:
Porque la vida es magia.

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